La firma argentina Class Life, dedicada a la confección y venta de bikinis y ropa deportiva, presentó ante la Justicia una solicitud de concurso de acreedores para negociar una deuda que supera los $1.580 millones con bancos, proveedores y la Administración. La empresa informó que la decisión obedece a la caída del consumo, al incremento de costos y a una mayor competencia importada.

La causa quedó en el Juzgado Nacional en lo Comercial N° 17, Secretaría N° 33, que autorizó la apertura del concurso el 14 de octubre. Esta decisión llegó después de que la empresa comunicara en su reunión de directorio, realizada el 9 de septiembre, su intención de acudir a la Justicia para reestructurar su pasivo.

Sobre los pasos a seguir en la causa, el tribunal fijó el plazo hasta el 28 de diciembre para que los acreedores presenten sus créditos y el correspondiente proceso de verificación. Asimismo, el órgano concursal dispondrá de tiempo hasta el 23 de febrero para presentar impugnaciones y observaciones. El informe individual de créditos tiene como fecha límite el 20 de abril, y la empresa contará con un periodo de exclusividad hasta el 17 de diciembre de 2027 para presentar una oferta de reestructuración del pasivo dentro del marco del concurso.

En la actualidad, Class Life mantiene un plantel de 30 empleados, la mayoría con más de 30 años de antigüedad, y opera siete locales: tres en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, uno en Rojas (provincia de Buenos Aires), dos en la Costa Atlántica y uno en Corrientes. No obstante, el texto judicial precisa que la compañía es locataria de dos locales, y que su venta al consumidor final se realiza también a través de canales digitales y de ventas a mayoristas.

En el escrito, la pyme explicó que, tras la pandemia, se acentuó la caída de sus márgenes y que los resultados negativos se mantuvieron en los ejercicios 2023, 2024 y 2025. Esos balances, evaluados con ventas netas menos costo de ventas y restando gastos de comercialización y administración, mostraron pérdidas de $ 90.033.229,60; $ 315.881.475,24 y $ 130.616.106,09, respectivamente.

La firma indicó que pudo sostenerse con la ayuda del crédito bancario, pero que, a principios de septiembre, esa posibilidad se agotó. También apuntó a la competencia online fuera del país como factor determinante. Mencionó plataformas de comercio electrónico como Shein, con ofertas de ropa de temporada y precios difíciles de competir, así como Temu, que comercializa directamente desde fabricantes sin intermediarios.

Ante la contracción de la demanda, si bien logró reducir costos operativos, las ventas proyectadas para este año fueron menores y se desalineó la planificación y el flujo de caja respecto de los compromisos de pago, lo que derivó en el actual estado de iliquidez.