Un accidente entre dos trenes de alta velocidad, ocurrido en la localidad de Urda, en la provincia de Toledo, dejó un saldo de al menos 30 personas fallecidas y decenas de heridos, según informó la agencia EFE citando datos oficiales. En el choque estuvieron involucradas una formación de AVE de Renfe y un tren de la compañía Iryo; tras la colisión, dos vagones cayeron por un terraplén.
La Vanguardia señala que los primeros indicios apuntan a que el tren de Iryo estaba detenido sobre la vía por motivos aún no aclarados, y que el AVE lo habría golpeado por detrás, lo que provocó la caída de los coches.
En el lugar se desplegó un amplio operativo de emergencias: brigadas de bomberos, tres helicópteros y dos unidades de cuidados intensivos móviles trabajan para rescatar a los pasajeros y brindar asistencia médica.
Adif informó que la circulación en la línea de alta velocidad Madrid–Andalucía quedó interrumpida a raíz del encuentro entre ambos trenes.
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, publicó en su cuenta de X que está consternado por el grave accidente y aseguró que los servicios de emergencia están trabajando en el lugar; añadió su solidaridad a las víctimas y sus familias. Además, comunicó la cancelación de sus compromisos y la suspensión de las actividades de campaña del PSOE para la jornada.
El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, afirmó que la situación genera preocupación y que su agenda quedó suspendida para desplazarse al lugar.
Este accidente llega poco más de un año después de otro choque ferroviario de alto impacto. El 18 de enero, un tren de Iryo descarriló y, antes de chocar con otro convoy de Renfe, dejó 46 muertos y cientos de heridos.




