En una jornada soleada de otoño en Pedralbes, Juan Manuel Fangio, con 40 años, alcanzó la cima de la Fórmula 1 al ganar su primer título mundial. Le dio la batalla a su gran rival, a quien él mismo describía como amigo, Alberto Ascari, y la definición de esa temporada quedó grabada como una de las más intensas de la década.
Antes de conquistar la F1, el balcarceño había sido bicampeón del Turismo Carretera en 1940 y 1941. Tras la pausa forzada por la Segunda Guerra Mundial, retornó a los autos de carrera atraído por la naciente Fórmula, la disciplina precursora de la F1 que disputó su primera campaña internacional en 1948 con pruebas en Buenos Aires ( circuitos callejeros), Palermo y la Costanera Norte, Mar del Plata y Rosario.
Fangio obtuvo apoyo del gobierno para competir, gracias al vínculo con el Automóvil Club Argentino (ACA) y a la gestión de su presidente Francisco Borgonovo. En 1949 sumó siete victorias, incluyendo pruebas en Europa, y logró consolidarse en el ámbito internacional. En 1950, durante la temporada inaugural de la Fórmula 1, disputó la campaña con Alfa Romeo y terminó subcampeón, detrás de Giuseppe Farina.
La temporada 1951 lo mostró aún ligado a la casa milanesa, enfrentando a Ascari en una lucha que combinó rivalidad deportiva y complicidades entre camaradas. Fue una campaña cargada de dramatismo, con decisiones estratégicas y órdenes de equipo que generaron controversia, y hasta rumores de sabotaje y una apuesta entre ambos competidores en los momentos decisivos.
Aquella era fue, en palabras de la época, de puro romanticismo: los pilotos no solían ganar fortunas y las medidas de seguridad eran precarias. En la pista, los autos superaban con frecuencia las 250 km/h, y los escenarios variaban entre circuitos semi permanentes como Bremgarten (Suiza), Reims (Francia) y Pedralbes, y trazados que combinaban rutas abiertas con circuitos cerrados como Spa-Francorchamps (Bélgica) y Nürburgring (Alemania).
La alineación de Alfa Romeo en ese año incluyó a Farina, Luigi Fagioli y Felice Bonetto, mientras que Ferrari llevó a Ascari, Luigi Villoresi, Piero Taruffi y José Froilán González. El coche de Alfa, el 158, equipaba un motor de 1.5 litros con compresor que rendía unos 420 caballos, mientras el Ferrari 375, con un V12 de 4.5 litros, marcaba cerca de 380 caballos, aunque con un consumo notablemente alto.
El triunfo de Fangio en 1951 consolidó su lugar en la historia y dejó abierta la pregunta sobre el destino final del automóvil que le dio la hazaña, cuyo legado sigue siendo objeto de análisis y debate en el mundo del automovilismo.




