El texto volvió a ser objeto de análisis en el plenario de las comisiones, donde se incorporaron modificaciones a pedido de funcionarios de Estados Unidos. En esta oportunidad, el oficialismo logró avanzar con la firma del dictamen gracias al apoyo de aliados habituales. La modificación central que se incorporó fue un recorte a los alcances de las sanciones a compañías involucradas en actividades relacionadas con las Islas Malvinas.
Desde Unión por la Patria, el diputado Juan Marino afirmó que el gobierno opera “bajo la tutela de Estados Unidos”, al señalar directamente al secretario de Estado, Marco Rubio, y al vicsecretario de Estado, Christopher Landau. Germán Martínez reclamó contra el asesor Santiago Caputo, a quien acusó de obstaculizar un proyecto que podría haber salido por unanimidad. “Por un capricho de un pendejo se generan estas cosas”, lanzó el santafesino.
Por su parte, Myriam Bregman, diputada del Frente de Izquierda, destacó la contradicción de defender la soberanía cuando el proyecto “se redactó en Estados Unidos”. En tanto, La Libertad Avanza adelantó que pretende llevar el asunto al recinto el próximo 12 de noviembre.
Durante la reunión, las dudas apuntaron a la postura del oficialismo por aceptar modificaciones que llegaron a pedido del gobierno norteamericano, y la bancada violeta no desmintió la posible injerencia de funcionarios de Trump. El presidente de la comisión de Defensa Nacional, Carlos Zapata, enfrentó preguntas reiteradas de Juan Grabois para que precise si Estados Unidos habría redactado parte del texto; Zapata evitó responder y afirmó: “No vine a ser interrogado”.




