La polémica que cruzó fronteras estalló cuando Mbappé fue cuestionado por su meme favorito y respondió refiriéndose a una imagen en la que su rostro se superpone al de un dictador chino. Aunque no mencionó expresamente a Mao Zedong, la escena se disparó y desató reacciones en China y en comunidades internacionales. Este martes, Mbappé difundió un comunicado firmado desde París en tres idiomas en el que afirma tener un “profundo respeto por el pueblo chino y su historia” y admite estar “sinceramente arrepentido”, además de reconocer que sus palabras “han herido a muchas personas en China y entre la comunidad china de todo el mundo”.

Ante la magnitud de la situación, el presidente de LaLiga, Javier Tebas, tomó la palabra en representación de la competición y emitió una declaración en la que subrayó que no se puede permitir que un hecho aislado empañe la relación con China. En paralelo, anunció la creación de un protocolo de sensibilización que involucrará a clubes y jugadores para evitar situaciones similares en el futuro.

Las repercusiones se expandieron rápidamente. En China, la televisión estatal CCTV cifró la medida como un bloqueo parcial: desde la noche del lunes, suspendió las transmisiones de LaLiga y de los encuentros vinculados a Mbappé, además de retirar anuncios y videos protagonizados por el futbolista. En la esfera comercial, Dongpeng Beverage Group, mediante su entidad y la marca Bu Shui La, comunicó la ruptura inmediata de sus vínculos con Mbappé, alegando tolerancia cero ante conductas que hieran los sentimientos patrios. Mbappé había participado en campañas publicitarias en China durante el Mundial de 2026, con la marca Bu Shui La colocando su imagen en cartelería, transporte y ascensores.

El Gobierno chino, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, advirtió que cualquier palabra o acto que afecte los sentimientos del pueblo chino será rebatido por todos los sectores de la sociedad. En el plano internacional, China figura como un mercado clave para el fútbol por su enorme población y la influencia de sus patrocinadores globales; de hecho, seis de esos patrocinadores sostienen acuerdos con la Selección Argentina.

Por ahora, el escándalo evidencia la sensibilidad que rodea a las expresiones públicas de figuras deportivas ante símbolos históricos y su impacto en derechos de marca y patrocinio, con respuestas que abarcan desde sanciones mediáticas hasta cambios en estrategias de relaciones públicas.