Zoey Kuhn, futbolista nacida en Thousand Oaks, California, tomó una decisión determinante en apenas tres días: abandonar su vida en Estados Unidos y emprender una nueva aventura en Rosario para sumarse a Rosario Central. Aceptó sin dudarlo porque afirma que le atrae salir de la zona de confort; “cuando uno está incómodo, crece, y mudarse tan lejos era una locura que decidí aceptar”, explicó en diálogo con LA NACION. Aún no domina el español y pidió que la entrevista se realizara en inglés.
Con 22 años, Kuhn cerró su primera temporada en el fútbol argentino, en la que logró dos hechos relevantes para el club: el ascenso a la Primera y la obtención del título en la Primera B. En Rosario Central juega como número 9, aunque no siempre ocupó esa posición. De hecho, durante su infancia y buena parte de su adolescencia defendió la portería.
Su historia en el fútbol comenzó a los tres años en una liga recreativa local; a los siete u ocho años pasó al fútbol competitivo y siguió allí gracias a un hermano mayor que también practicaba el deporte. Su papá la acompañaba desde la línea de lateral, sentado en una sillita, y ella siempre preguntaba cuándo podría participar en los partidos.
A los 18 años, la pandemia de COVID-19 complicó el proceso de acceso a la universidad estadounidense, por lo que optó por un junior college cercano a su ciudad. En Estados Unidos existe ese sistema de dos años que otorga un título intermedio y facilita la posterior entrada a una universidad. En aquel momento, Kuhn decidió dejar el arco y enfocarse en el juego de campo, influida por su estatura: mide 1,65 m.
Estudió en Moorpark College durante un año y medio y luego se transfirió a Azusa Pacific University, también en la misma ciudad. Su objetivo académico era la kinesiología, para, en el futuro, desempeñarse como fisioterapeuta. Junto a su paso por Azusa, recibió una beca deportiva y participó en la categoría universitaria desde 2023 hasta su graduación, inicialmente prevista para mayo de este año. Sin embargo, la llegada de la propuesta para jugar en Rosario Central atrasó ese plan: la invitación apareció a menos de un mes de terminar sus estudios.
La experiencia en Rosario Central no solo le dio el ascenso y el título, sino que también la llevó a vivir una transición notable: de arquera a delantera, y de un fútbol juvenil en Estados Unidos a un campeonato en Argentina. En cuanto a costumbres locales, Kuhn ya probó mate y fernet, aunque prefiere el agua por sobre cualquier bebida; zanja que, pese a estar en un país con tradición asadora, algunas achuras como los chinchulines no le terminaron de convencer. Con su historia de vida, Kuhn aporta una mirada poco convencional sobre el camino de una futbolista que cruzó el Atlántico buscando desarrollo deportivo y académico.



