En las últimas semanas, Patricia Bullrich intensificó su crítica pública hacia la gestión del presidente Javier Milei y dejó en claro su disconformidad con ciertas decisiones del Gobierno. Si bien la Casa Rosada busca minimizar el impacto de estas salidas y sostiene que la senadora sigue formando parte del eje de poder, las señales de distancia y diversidad de lecturas internas se vuelven más habituales.
En ese contexto, desde el entorno de Karina Milei reconocen que las actuaciones de Bullrich generan malestar, aunque el mandatario pidió a sus equipos evitar enfrentamientos directos con la senadora. La tensión no es menor y alimenta conjeturas sobre qué pretende la dirigente de cara a las elecciones de 2027.
Entre los planteos de Bullrich figuran críticas a la postura sobre la victoria de Lula da Silva en Brasil y acusaciones sobre un supuesto límite que habría cruzado el presidente brasileño al mencionar la posibilidad de quemar periodistas durante una cena de la Fundación Faro. Además, volvió a reclamar cambios en el programa económico para mejorar los ingresos de las familias argentinas.
Casi dos semanas después de exponer sus discrepancias en una reunión realizada en la Quinta de Olivos, la senadora publicó un nuevo video en redes sociales, acompañado por una canción del dúo puertorriqueño Plan B. En Balcarce 50 interpretan esas publicaciones como movimientos con lectura electoral, aunque desde el entorno presidencial se sostiene que la prioridad es evitar la confrontación.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, insistió en que no se debe dar demasiada trascendencia a estas muestras, pero en privado las interpretaciones varían y la desconfianza crece entre quienes rodean al Gobierno. Un sector considera que Bullrich busca captar la atención del círculo de poder tras el tropiezo de otros posibles interesados en la candidatura, sin que implique abandonar el espacio de La Libertad Avanza, según sostienen.
Para ese grupo, la senadora podría resultar útil para el Ejecutivo porque su discurso moviliza a un ala de la derecha crítica con la forma de actuar de Milei. Aun así, advierten que no podría encabezar una campaña fuera del sello y piden señales claras de alineamiento. Otros analizan cuánto puede sostener esta estrategia sin que se perciba como una maniobra de “posición de fachada”.
En la vereda opuesta, hay voces más pesimistas que no descartan un eventual desprendimiento de Bullrich de cara a 2027. En ese marco, el equilibrio entre diferenciación y permanencia aparece como un dilema cada vez más complejo, y varios actores mantienen reservas sobre su continuidad dentro del espacio oficial.



